
Cada vez que oigo este tipo de título, me preparo para leer un artículo sobre familias monoparentales, parejas del mismo sexo, solteros (singles, que suena más "cool") con alta capacidad adquisitiva o personas separadas y con hijos de uniones anteriores que se juntan y forman una suerte de tribu de los Brady.
Así que, como esas familias me parecen igual de normales que la mía y es un tema muy trillado, hoy voy a hablar de otros casos. Casos excepcionales por la rareza con la que ocurren. Casos que me hacen pensar.
Llevo toda la semana dándole vueltas al tema de las familias numerosas, leyendo cosas, viendo entrevistas. Es un tema que me apasiona (dejando a un lado las inclinaciones religiosas o no que a cada uno le lleven a ese camino). Y es un camino difícil, y hasta, diría yo, de rechazo social. Si hoy una familia decide tener más de 3 hijos, la gente los tacha de irresponsables (“pues no sé como van a pagarles el colegio privado bilingüe”), fanáticos religiosos (“uy, estos son del Opus seguro”) o egoístas (“no sé para qué traen hijos a este mundo, si no les van a poder prestar toda la atención que necesitan”).
Pensaba hablar sobre esto en esta entrada, sobre este tipo de familias en vías de extinción, pero ayer… ayer recibí una noticia tierna y maravillosa que me removió las entrañas. Y que muestra otro caso de familia distinto a lo que estamos acostumbrados… otra familia diferente.
Mi amiga M, argentino-española de 40 y tantos, 2 hijas adolescentes, marido, 2 perros, 2 tortugas.
Vive en el extrarradio de Madrid (tan en el extrarradio que su marido siempre bromea diciendo que viven en Minnesota, ahí es nada).
Mujer profesional, trabaja de 8 a NiSeSabe, y como la única tara que yo la conozco es que no tiene carnet de conducir, emplea mucho tiempo en desplazarse desde su casa hasta el centro de Madrid, donde trabaja.
No cuenta con ayuda en casa desde que las niñas se hicieron mayores. Es, lo que se llama en el argot RevistilFemenino una SuperWoman. Vamos, en mi argot yo lo denominaría una TontoWoman. Es decir, que se come los marrones ella solita.
Como además de ser una estupenda madre es una maravillosa persona, ha decidido (bueno, han decidido, ella y su familia) acoger de forma permanente en su casa y, lo más importante, en su vida, a una niña de 9 años.
Estoy segura de que esa niña no podría encontrar un hogar mejor donde lamer sus heridas. Estoy segura de que esa niña, por primera vez en su corta vida, ha tenido suerte. No me puedo imaginar a nadie más y mejor capacitado para darle cariño, ternura, valores, fe, capacidad de desarrollo personal… que mi amiga M.
Siempre nos escudamos diciendo que el mundo no se puede cambiar… Que una sola persona no puede cambiar el mundo… Pero si cada uno de nosotros hiciéramos algo así… qué diferentes serían las cosas, ¿no?
Yo trabajo media jornada, sólo tengo a Criatura, cuento con ayuda en casa (vamos, que no tengo que ocuparme de las tareas domésticas) y aún así… me ahogo en un vaso de agua.
Como decía ayer otro de los presentes al recibir el notición… la vida es… lo que uno quiera estirarla.




